domingo, junio 21

Finde

Hay tantas cosas que quiero gritar por aquí; y tantos lectores, que a veces he pensado en simplemente dejar guardados mis textos de Word, pero hay un Quack medio chismoso que quiere hacer a todos participes de mis aventuras.

Doné sangre el sábado, a una persona que no tengo el gusto de conocer, y por la simple razón de que estaría cerca del hospital: estimado Señor Destino, anóteme unos puntos adicionales de Karma a favor. Me divertí como enano en el hospital, hacer buenas acciones de verdad te llena. La enfermera me lastimó un poco, y por eso no pude ir a jugar boliche el sábado. Y hasta recibí un mensaje de: “pues que abuelo eres”, pero la verdad no hubiera podido llegar ni a 70 puntos con el brazo así. Lo siento, mi alter ego competitivo no puede llegar sabiendo que va a perder.

Por alguna razón este fin de semana hubo muchas situaciones, remembranzas, pláticas casuales y películas con alusiones a Kundera; creo que algo me quiere decir que ponga en stand by el libro que estoy leyendo y lea algo de este autor. Leí alguna vez “La insoportable levedad del ser” y si me preguntan creo que solo por el título leería: “El libro de los amores ridículos”.

Hoy saliendo de un restaurante vi a una amiga de la universidad y me acerqué a saludarla, mi acompañante estiró su mano; tomo la mía y me jaló mientras seguía caminando, haciendo imposible siquiera detenerme a saludar correctamente. Me celó, creo que nunca me había sucedido y la niña es literal una niña de 4 años.

Necesito playa, U-R-G-E-N-T-E-M-E-N-T-E. Ya tengo listo el libro del viaje.

3 Comments:

At 12:13 a. m., Anonymous El Conde de Almaviva said...

Gracias a Facebook me acabo de enterar que seguías escribiendo...

Ya estás anotado en mis RSS nuevamente.

Un abrazo, monsieur

 
At 11:13 a. m., Blogger Alice said...

Si échale un ojo a El libro de los amores ridículos, está mucho mejor que la levedad del ser y además se entiende más, esas traducciones a veces matan medio libro.

 
At 10:41 p. m., Blogger Marita said...

Me gusta cuando me cuentan las cosas simples del mundo.

 

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