lunes, enero 9

Pendejadas varias

Lo siento, al parecer no me he dado mi tiempo de escribir un buen post, y no porque no haya tela de donde cortar, sino por falta de tiempo. Resulta que ahora me han puesto a trabajar más de lo debido, y no había logrado hacer un poco de tiempo para escribir un post. Aunque he mandando alguna conversación que tuve con una niña Dark a www.conversacionesajenas.com y he dejado comentarios en los blogs de mis amigos, para que sepan que aunque no escriba… sigo vivo.

Primero…

Cuando tenía 9 años, fui con mis papás a comer a Tamiahua, y no había estacionamiento frente al restaurante, así que mi papá estacionó la camioneta a la vuelta. Imaginen la escena de la familia bajando de la Suburban, mamá y papá al frente con Milton, Laura detrás y yo me detuve a bajar una pelota. Mi papá escucha la última puerta cerrar y pone los seguros con el control remoto. Dan la vuelta a la esquina y entran al restaurante, 5 minutos después mis papás empiezan a preguntarse dónde estará su pequeño hijo.

Un rato después un peatón se detiene en el restaurante y pregunta quien de los presentes tenía una camioneta blanca, mi papá responde que él tiene una, a lo que el peatón salvador contesta: “pues fíjese que un niño está llorando a un costado de su camioneta”.

Mi papá tranquilamente se levantó, fue a la esquina desde donde me veía y me solicitó ir a su lado. Yo no contestaba, lagrimas corrían por mis mejillas, hacía gestos y ademanes para llamarlo. Él lentamente fue acercándose a mi encuentro.

Cuando estaba a pocos metros se dio cuenta de lo que sucedía: tenía mi mano atrapada contra la puerta. Obviamente me preguntó que porqué no había abierto la puerta, a lo que contesté que tenía seguro. Está demás decir que en cuanto liberaron mi mano comenzó el martirio, ya no sollozaba tranquilamente, mis llantos eran tan fuertes, que mi mamá salió del restaurante. Nadie regresó al restaurante, me llevaron al hospital creyendo que mi llanto exagerado era producto de una o varias fracturas en mi pequeña manita.

El doctor confirmó las sospechas de mi madre, no había fractura, solo tenía mis deditos hinchados y un poco morados, pero no era nada de cuidado. Yo seguía llorando aún cuando había escuchado al doctor que no tenía nada, el dolor había sido mucho.

Ya explicado esto, les confieso que hace unos días volví a cometer la idiotez de olvidar mi pulgar dentro de la camioneta… y lloré (obviamente no fue a moco tendido, pero si me salieron 1 ó 2 lagrimitas).

Segundo…

En definitiva, soy una persona tan empática, que el respeto me lo pierden antes de que la otra persona se de cuenta. Los ejemplos son varios, en un día me pueden decir: “Hola menso”, “Hey pendejo fíjate que…”, “Eres un baboso, buenos días”, ad infinitum. Una vez, a la hora de la comida, la señora de la limpieza de la oficina irrumpió una conversación para decir: “No, si Quack siempre se la come toda”, obviamente no se dio cuenta del grado de albur que se estaba aventando, pero todos los presentes lo han usado en mi contra desde ese día.

Una amiga me dijo que debía pensar ya en un cambio de amistades, pero hey, me voy a quedar sin amigos.

Ok, tal vez esa parte no sea relevante, a menos que ya te hayas dado cuenta que no me respetas.

Tercero (favor de leerlo sin albur)…


Fui al Starbucks y pedí un Vainilla Capuchino Venti, pagué los exorbitantes $38 pesos y me dijo la señorita que estaba caliente al entregármelo, por esa razón no bebí y me esperé hasta llegar a la oficina. Ya en ella le di el primer sorbo para darme cuenta que habían olvidado mi shot de café. Léase, pagué $38 pesotes por leche caliente.

Eso sería suficiente de anécdota, pero recuerden que no tolero la leche sola, así que agréguenle que a mitad de la oficina le di el primer sorbo, mimo que no duró más de medio segundo en mi boca. A mi cuerpo le valió la etiqueta laboral y escupió la leche.

4 Comments:

At 12:35 p. m., Blogger Yosola said...

Se te olvido mencionar el detallito que de puro cariño te dicen "quacky"..jauajaujauajaujaaa

 
At 12:58 p. m., Blogger Ana Lucía said...

jejeje... pero tb le he dicho menso, y hasta uno que otro golpecito me ha aguantado... jejeje
Pura empatía...

 
At 1:02 p. m., Blogger El Conde de Almaviva said...

Entonces Quacky se la come toda con todo y leche caliente (sin café) por 38 pesitos? Así, la cifra ya no suena tan "exorbitante" jajaja.

Caray... lo mejor del caso es que te balconeas solito.

Anyway, un abrazo.

 
At 4:34 p. m., Blogger gil said...

Jajajaja osea que te uniste al Club de Mulder????!!!!

De veras que eres la víctima favorita de la vida para este tipo de anécdotas, me cae!!!

Y ya vi, que en efecto tu y yo, no nos respetamos.

Por cierto, en mi blog no has dejado comentarios, gracias, mas Luz que tu.

En fin, aludos mi estimado amigo, que este año la vida se esmere mas con ud.

"vdplcw"

 

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