jueves, diciembre 1

Juan Camaney

Anoche me encontraba en la taquería predilecta de la familia, disfrutando unos tacos de suadero, cuando ÉL llegó.

Llegó pidiendo tacos de longaniza (cosa que me hizo pensar en 2 ó 3 albures). El taquero le contesto un rotundo "no hay", y el sujeto solicitó: “Pues entonces prepáramelos de chorizo” (eso me hizo pensar en otros 2 albures más; todos ellos por que el tipo no entendía razones y tenía hambre/deseos/necesidad de longaniza/chorizo o cualquier similar).

Llegan mis primeros 5 tacos de suadero; tomo el plato con la mano derecha y el taco con la izquierda, mirada fija en el taco y de fondo tenía… a este hijo de su madre rascándose las bolas. No lo hizo una, ni dos, ni tres; lo hizo constantemente durante todo el tiempo que estuvo en la taquería.

Estuve a nada de preguntarle si tenía ladillas, estaba rosado, le había salido pie de atleta en la ingle (que raro esta eso) o simplemente tenía una fijación por ver si su penecito seguía en el mismo lugar.

Si de por si lo anterior era suficiente para odiarlo, ahora imagínenselo presumiendo que conocía a tal o cual persona del medio artístico (0k, cualquiera lo hace), pero este cabrón hacía citas como: “Es como dice Kalimba, nada como vivir solo” o “Moderato vendió 200,000 copias de su CD, imagínense la lana que se metieron”; y su máxima (la cual repitió como 6 veces): “yo he hecho de todo en este medio”. A mi la verdad me valía madres si le dio las nalgas o no al camarógrafo para entrar al medio, o si es un artista consagrado.

Estaba en mi tercer quinteto de suadero cuando un lanudo perro comenzó a olerme los pies; seguramente atraído por el olor de la Kinny, o por mis apestosas patas, pero hice lo que cualquier persona en este mundo hace cuando un perro lanudo lo empieza a oler en una taquería: moví mi pierna simulando una patada. A lo que el individuo que se encontraba al teléfono replicó: “Superman, ven para acá”. ¿Superman? (me dije a mis adentros y puse cara de aynomames). Y a su interlocutor (o interlocutora) telefónico le dijo: “Es que un güey pateo a Superman”. Lo de güey te lo paso, no iba a esperar que supiera mi nombre, pero ¿pateó a Superman?, si lo hubiera hecho, me habría mandado de regreso a Kriptón. Simulé una patada para ahuyentar al can. Un can cuyo pedigrí seguramente ha de ser de 3 amperes.

El individuo siguió hablando con una pareja sobre las bondades del medio artístico, y sus múltiples contactos en tal o cual disquera.

Yo, por mi parte decidí, que si para tener esos contactos hay que ser mamila, gustar de el chorizo/longaniza y sus similares, sentirse más que los taqueros, tener un perro corriente llamado Superman, y que aparte hay que rascarse las bolas cada 30 segundos: prefiero dejar el medio artístico.

3 Comments:

At 6:20 p. m., Blogger Alice said...

Noooooooooo, wakalaaaaaaaaaaaa

 
At 9:21 p. m., Blogger pux lavoix said...

jaaaajajaajjaajajajajaaa muy muy kgado!
Vivan los nerds!!!

 
At 7:53 a. m., Blogger gil said...

No mames!!!

Que ser mas grotesco y despreciable, Dios me libre de pasar por un momento tan desagradable como el tuyo.

Nerds... ja, sin comentarios.

 

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